YEATS

 No sé por qué, pero hoy desde que me levantado he sentido la necesidad y el impulso de releer a Yeats. Y como cada vez que retomo el desgastado libro que recoge una breve antología de su obra, voy en primer lugar a mi poesía favorita : «The coming of wisdom with time» (traducida al español como “la llegada de la sabiduría con el tiempo”) . Sólo tiene cuatro versos, pero ¿para qué más? Dada su brevedad a menudo la recito mentalmente tanto en inglés como en español (reconozco que es la única poesía que sé balbucear en inglés, idioma que siempre me ha esquivado cuidadosamente). Quizás me evoca una vieja aspiración vital que consiste en que algún día yo pueda decir, tal como dice el poema, “ahora ya puedo marchitarme en la verdad”.

Transcribo aquí la poesía completa:

 

“Aunque las hojas son muchas, la raíz es una;
Durante todos los días mentidos de mi juventud
yo agité mis hojas y flores al sol;
Ahora puedo marchitarme en la verdad”

Though leaves are many, the root is one;
Through all the lying days of my youth
I swayed my leaves and flowers in the sun;
Now I may wither into the truth.

     Esos cuatro versos sirven para reconciliarme conmigo mismo, perdonarme la inconsciencia de la pasada juventud y mantener la esperanza de alcanzar todavía algo de sabiduría. Juventud como sinónimo de expansiva irreflexión. Sol como fuente de sabiduría. Madurez como plenitud y verdad. Ese debería ser el desarrollo vital de cada hombre, aunque en la realidad y en la práctica el proceso no es así. Cada vez menos las personas, hombres y mujeres, alcanzan la sabiduría con los años. Todo lo más se adquiere cierta experiencia, y en este mundo moderno continuamente cambiante la experiencia cada día sirve para menos. El propio Yeats en otro poema dice a propósito de que los hombres mejoran («improve«) con los años, ¿Es esto mi sueño o es la verdad?

Cada verso de este poema es un curso de filosofía de la vida. El verso inicial  nos recuerda la necesidad de volver la mirada a la raíz de donde nos llega la vida, a la esencia de las cosas  y a no perder el poco tiempo del que disponemos distraídos mirando las hojas, juzgando las apariencias y la superficialidad de las cosas. Las ramas, como la juventud, se alejan del tronco y de la raíz buscando el sol, pero cada vez más lejos del centro, más desconectadas del origen. A mi juicio uno de los problemas de la gente que formamos la sociedad actual es que estamos obsesionados con ser eternamente jóvenes, agitando las hojas y gesticulando ademanes de energía impostada, y muy pocos pueden presumir al final de sus años de haberse marchitado en la verdad.

    Esto último enlaza con otro de mis poemas favoritos de Yeats, el titulado “El segundo advenimiento”. En él hay unos versos que proclaman: “Todo se desmorona. El centro ya no puede sostenerse, la anarquía está suelta por el mundo…”  (Things fall apart; the centre cannot hold / Mere anarchy is loosed upon the world)

     Este poema es cautivador por la feroz crítica que hace al mundo moderno, alejado del Centro, de la raíz, al modo que un halcón da vueltas en círculos crecientes y llega a un punto en el que ya no divisa ni escucha al halconero (Turning and turning in the widening gyre / The falcon cannot hear the falconer). Critica el fanatismo y el poder de las masas y el triunfo sistemático de los peores.

Estos clarividentes versos parecen escritos para definir nuestros días:

                    “Los mejores de toda convicción carecen, mientras los peores
                       están llenos de intensidad apasionada”.
                     (The best lack all conviction, while the worst
                      Are full of passionate intensity). 

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